
Un equipo científico de Barcelona está desarrollando una incubadora líquida destinada a facilitar el desarrollo de los bebés nacidos de forma extremadamente prematura, cuando sus órganos todavía no están preparados para funcionar fuera del útero. El proyecto fetaLife, impulsado desde BCNatal por investigadores del Hospital Clínic Barcelona, el Hospital Sant Joan de Déu y la Universitat de Barcelona (UB), ha conseguido mantener durante 21 días un feto de oveja en una placenta artificial en buenas condiciones.
La tecnología busca crear un entorno intermedio entre el útero materno y una unidad de cuidados intensivos neonatales. En lugar de someter de forma inmediata al recién nacido a las condiciones de la vida extrauterina, el sistema pretende prolongar durante un tiempo limitado la fase de desarrollo fetal, especialmente en los casos de bebés nacidos alrededor de las 22 a 26 semanas de gestación. La incubadora líquida reproduce parte de las condiciones del entorno uterino. El feto permanece en un medio líquido y conectado a un circuito de circulación extracorpórea a través del cordón umbilical. Este sistema permite aportar oxígeno y mantener las condiciones necesarias para que continúe su desarrollo, de forma similar a la función que desempeñan la placenta y el cordón umbilical durante la gestación.
El principal avance conseguido hasta ahora se ha producido en un modelo experimental ovino. Los investigadores han logrado mantener al animal durante 21 días dentro del sistema y posteriormente realizar la transición a la vida neonatal convencional. En uno de los casos estudiados, la oveja ha superado los 13 meses de vida tras abandonar la incubadora líquida y ha presentado resultados favorables en las evaluaciones de neurodesarrollo, según los responsables del proyecto.
El objetivo no es sustituir las actuales unidades de neonatología, sino ganar tiempo para que los órganos de los prematuros extremos continúen madurando antes de afrontar las condiciones propias de la vida fuera del útero. Los pulmones, el cerebro y el aparato digestivo presentan un desarrollo todavía incompleto en estas edades gestacionales, lo que incrementa el riesgo de complicaciones durante las primeras semanas de vida. La Fundación ”la Caixa” estima que la prematuridad extrema afecta cada año a unas 25.000 familias en Europa.
El proyecto, iniciado en 2021 y convertido posteriormente en la empresa spin-off fetaLife Technologies, ha recibido 7,65 millones de euros de la Fundación ”la Caixa” para su desarrollo experimental. Tras los resultados obtenidos, el equipo trabaja ahora en adaptar el sistema a las necesidades de una futura aplicación clínica y en los procedimientos éticos y regulatorios necesarios.
Los responsables del proyecto prevén preparar un primer estudio en humanos entre 2028 y 2029, aunque su realización estará condicionada a la evolución del desarrollo tecnológico, la financiación y las correspondientes autorizaciones. Por ahora, la placenta artificial continúa siendo una tecnología experimental y los resultados disponibles proceden de modelos animales.
El desarrollo de esta incubadora líquida es una de las líneas de investigación que buscan modificar el abordaje de la prematuridad extrema: en lugar de limitarse a proporcionar soporte a un bebé que ha nacido demasiado pronto, el objetivo es crear un entorno que permita prolongar artificialmente parte de su desarrollo fetal hasta que sus órganos estén mejor preparados para afrontar la vida neonatal.
